El arte de morir, debo aceptar que el título me atrajo de la misma manera que lo hizo hace ya muchos años. Teniendo en cuenta que la muerte ha sido un tema delicado en cada época y gran parte de las creencias populares, nos situamos en un momento especialmente dramático, posterior al final de la peste negra. Con la muerte como moneda de cambio común, los sacerdotes empezaron a faltar de manera agravante, lo cual llevó a la desesperación de las personas comunes que, de manera inevitable, esperaban la muerte en el seno de su hogar. El horror de esperar la muerte no era lo único que atormentaba a las personas; su dolor físico iba acompañado del temor a ser enviados al infierno por no haber recibido la extremaunción. la idea de la condena eterna era tan atemorizante a puertas de ya haber experimentado tanto dolor físico, y de maneras tan insalubres por el contexto de la época, que la salvación de su alma debía de ser algo así como una panacea para ellos. A raíz de esta oleada de necesidades por cubrir y muy pocas manos para actuar, se dice que nació este libro, el cual basa sus pilares en el hecho inequívoco de que la muerte no es más que un proceso natural que a todos nos va a llegar, y que, basados en esos hechos, era crucial morir de buena manera. Ahora bien, ¿cómo se muere uno correctamente? Bien, este libro daba las indicaciones, por así decirlo. La fe, un dogma utilizado a lo largo de los años para corregir el traspiés de esas cosas que vivimos siempre, pero no sabemos por qué. Básicamente, para decirlo en términos generales, un libro de instrucciones para mirar a la muerte como un pasaje directo a los brazos de un amoroso padre. Los dogmas son planteados en el lecho de muerte del moribundo, donde librará una batalla con los demonios por la salvación de su alma; algo así como cuando compras un mueble y te llega en caja con instrucciones de "hazlo tú mismo", sin la obligación física de un carpintero o un clérigo en estos casos. En el libro se nombran cinco pilares fundamentales por los que pasa el enfermo a puertas de su deceso, expresados en tensiones: falta de fe frente a firmeza, desesperación frente a esperanza, impaciencia frente a caridad, vanagloria frente a humildad, y avaricia frente a desprendimiento. Para resumir, se trata de una lucha de ángeles y demonios para que así tu alma logre ser salvada de manera autónoma y sin un sacerdote. También es propio destacar que la población en general no sabía leer, y por eso el libro poseía ilustraciones que reflejaban por sí mismas la lucha de demonios y ángeles por la salvación o condenación de tu alma. Los grabados, conocidos como xilografías talladas en madera, eran usados con el fin de darle una contraparte visual y más tangible a más personas; una narrativa visual utilizada con la finalidad de mostrarle al moribundo de manera más directa cómo era el suceso que estaba transitando. Un escenario que relajaba la contraparte grotesca y angelical de la escena: los demonios no eran ya cosas abstractas, sino que tomaban formas aterradoras con garras, cuernos y rostros deformes que arrastraban cadenas y portaban pergaminos condenatorios. En su cara contraria, aparecían ángeles con una dinámica de paz y tranquilidad que velaban por el bienestar y salvación de tu alma, estando allí para recordarte que el perdón de Dios es sumamente magnánimo. Estas imágenes, en consecuencia, conseguían en la persona una especie de purificación y tranquilidad, combinando el horror y lo santo, llevando la mente del enfermo del pánico a un alivio y, por consiguiente, a la adaptación que se decía debía ser un paso clave para poder salvar su alma. Un buen cristiano no debe temer a la muerte o verla como algo calamitoso; más bien debe ser analizada como un paso natural a la verdadera gloria, dejando atrás las penurias y males terrenales, dándonos paso a una iluminación y salvación más allá de este plano conocido por el hombre. El proceso funcionaba como una suerte de examen final en el cual deberías responder por tus pecados y transgresiones, así también por las buenas acciones y la fe con la cual guiaste tu vida, para así llegar al final y que pudieras tomar la postura más similar a la que tuvo Cristo al ser crucificado. La muerte sigue siendo al día de hoy un tema recurrente al cual todos nosotros alguna vez nos hemos enfrentado, y así va a seguir pasando porque, más allá de Dios, la evolución, la reencarnación, el paraíso o el infierno, toda materia existente en algún momento dejará de existir y quizás ese sea el fin.
Historias
El arte de morir: Cuando la muerte se convirtió en un manual de instrucciones
25 de mayo de 2026 · Rocio Castillo